lunes, 23 de abril de 2012

DECLARACIÓN DE LA RELIGIÓN ROMANA

En el transcurso de la práctica espiritual, se hace necesario para las personas aspirar a ideales comunes para lograr una fundamentación clara de su religión. Es también apropiado que puedan declarar sus principios religiosos al mundo entero, para su consideración y posterior recuerdo.

Sostenemos que los ideales aquí expresados son básicos e íntegros para nuestra fe, para que los Paganos Romanos estemos unidos tanto en acciones como en espíritu. La Religión Pagana provee de una herencia espiritual que encarna la naturaleza primordial de la civilización occidental. Es una fe tanto histórica como una fe viva, que preserva el pasado espiritual al tiempo que progresa hacia el futuro. Aquí establecemos la estructura y la forma de ser de la Religión Romana, para que así pueda ser conservada, al tiempo que permita un crecimiento futuro y una libertad para la expresión individual.

Sostenemos que un Pagano Romano puede ser definido como una persona que realiza activamente los ritos, rituales y/o oraciones a algunos o a todos los Dioses y Diosas de la antigua Roma pagana, como su principal actividad espiritual. Reconocemos también que algunas personas pueden en ocasiones rendir culto a los Dioses Romanos sin considerarse a sí mismas como paganos romanos.
Afirmamos que la Religión Romana encarna las creencias, prácticas, virtudes y filosofías de la antigua Roma pagana.

Esto constituye y expresa una distinta y bien definida forma de religión que es única y diferente de cualquier otro camino espiritual. Sostenemos que nuestras prácticas religiosas actuales son sucesoras de las prácticas antiguas, nuevamente renacidas.

Afirmamos que la base histórica de nuestra espiritualidad se encuentra en la Religión pagana de la República y del Imperio romanos. El núcleo de este devenir se sucede desde la fundación de Roma en el 753 antes de la Era actual, hasta la retirada del Altar de la Victoria de la Curia del Senado en el 394 de la Era actual. Para nosotros están incluidas en nuestra base tanto las raíces latinas y etruscas anteriores a la propia Roma, como la supervivencia del paganismo en períodos tardíos.

Sostenemos que la Religión Romana está abierta a todas las personas, independientemente de su nacionalidad, raza, género, sexualidad, pertenencia espiritual o cualquier otra circunstancia personal.

Afirmamos que la Religión Romana no es exclusiva de ninguna raza o nacionalidad, sino que es herencia fundamental de toda la civilización occidental. Más aún, es una corriente espiritual que, a través de los siglos, a influido en todos los pueblos u naciones del mundo, ya sea directamente o a través de su legado histórico, filosófico y práctico.

Afirmamos también que la Religión Romana es compatible y puede ser practicada conjuntamente con otras formas de religión y expresión espiritual, sin que esto diluya sus ideales y su identidad. En el mundo antiguo, la Religión Romana era practicada al mismo tiempo que las creencias célticas, germánicas, griegas, egipcias, persas y orientales, enriqueciéndose así todas ellas. Este sincretismo hacia las demás religiones permanece como algo básico desde el punto de vista de la Religión Romana.

Afirmamos que la Religión Romana comprende muchas formas de ritos y adoración. Estos incluyen los antiguos festivales, los ritos tanto públicos como privados, los cultos a las diversas Divinidades, la adivinación, las antiguas religiones mistéricas y la filosofía romana pagana, así como también otras formas de expresión de la religiosidad antigua.

Más aún, creemos que hay varias formas de aproximarse a los ritos y el culto en el paganismo romano. De esta manera se pueden satisfacer las necesidades espirituales de todos aquellos que lo practican. Estas distintas aproximaciones pueden incluir cultos individual o colectivo, prácticas filosóficas centradas en la oración y la contemplación, reconstruccionismo puro de los antiguos rituales, y también formas modernas de de ritos y culto que adaptan prácticas e ideales antiguos.

Afirmamos que la Religión Romana deber ser una fe organizada y estructurada. Además de la aportación individual y de la organización de grupos autónomos, su forma debe contener el restablecimiento de las instituciones religiosas históricas. Esto puede incluir templos físicos, escuelas mistéricas, sacerdocios y colegios religiosos, y órganos de coordinación como un Senado formado por practicantes de la Religión Romana.

Afirmamos que la Religión Romana fue una fe civilizada, reforzando a la familia, a la comunidad y al Estado con virtudes positivas y efectos beneficiosos. Los ritos, virtudes y filosofía de la Religión Romana son benignas y leales, sirviendo para facilitar la piedad hacia los Dioses y la comprensión y la cooperación entre los hombres.

Afirmamos que la obligación espiritual de la Religión Romana es restaurar, mantener y promover el culto de los antiguos Dioses y Diosas romanos. Buscamos restaurar su influencia en el mundo, y a través de la piedad y de la acción preservar el sagrado vínculo entre las antiguas Divinidades y la Humanidad.

Afirmamos que la responsabilidad terrenal de la Religión Romana es preservar los ideales básicos de la espiritualidad y la civilización clásica, de modo que puedan continuar siendo una fuerza positiva en la sociedad. Buscamos renovar los principios, filosofía, historia y cultura del antiguo mundo pagano de Roma, y ponerlos a disposición de todos aquellos que deseen incorporarse a ellos como un camino espiritual moderno.

Estos ideales y principios religiosas son establecidos y adoptados bajo la aprovación de los Dioses y Diosas de la antigua Roma, y en recuerdo de nuestros antecesores espirituales paganos de Roma.  Por ellos estamos concentrados y unidos. Quede esto como una afirmación de nuestras intenciones, fe y prácticas